Apropiación de espacios a través del mobiliario

“Cada objeto cuenta una historia”- Henry Ford

By. Manuela Motta

Una enorme riqueza de patrones estructurales, geométricos y orgánicos interactúan con el habitar, creando un universo de posibilidades en el ser para hacer.

Actualmente estamos en la cúspide de la revolución del mobiliario, diseñando elementos que transforman una atmósfera para crear experiencias sensoriales y emocionales, encontrando múltiples funcionalidades sin dejar de lado la noción para lo que fue creado, pasamos de la forma como definición de función a otorgarla con contenido y comunicación entre humano, objeto y entorno.

Diamantina y la perla reinventa el mobiliario en joyas únicas para el hogar, apropiación de los espacios.

La evolución del habitar es una manera de apropiarse del mundo, crear un vínculo emocional con todo aquello que es familiar a nosotros, ya sea porque nos evoca un recuerdo, es semejante a nuestra identidad o nos abre la posibilidad de interactuar con otros.

Con el tiempo, vamos creando un apego y nos aficionamos con objetos que dan pie a un tema de conversación, hacemos que conserven un lugar importante porque tienen una historia incorporada, una simple silla puede convertirse en lo que quieres que te hereden porque era la que tu abuela siempre usaba para tejer.

El amoblamiento cambia de perspectiva si impacta al usuario, la mejor manera de estar a gusto en un ambiente es con la composición de objetos ergonómicos, diseñados partiendo desde la usabilidad, dando como resultado el confort y la concepción de conexiones.

Espacios vivos y mobiliario complementario para el hogar.

Mobiliario que transforma espacios generando un ambiente que se adapta a nuestro ser, está relacionado con lo que Diamantina y La Perla refleja en sus creaciones, así como el grandioso vínculo que tienen con productores artesanos, quienes conservan la esencia que los define, siendo fuente inspiradora para la creación de lo que trae consigo una nueva historia o un recuerdo.

Sin importar ideologías políticas, sociales o económicas, es inevitable no establecer una relación con el entorno en el que habitamos, por la interacción con piezas que tienen características propias, que están allí para dar calidez, transformar o llenar un vacío, creando escenarios que invitan a desarrollar una acción.

Aquello que mantiene su esencia intacta con el paso de los años, encierra relatos increíbles, producto de la pasión, apropiación del espacio y conexión con el ser.